Una tarde descolgandome, bajando y bajando...
vislumbro la bisagras de la puerta de tu sótano cerrado.
la visita promete sólo con pensar que puedo sorprenderte
tocando el bajo,
y bajo y bajo,
como una nota que se desprende de tu partitura.
Cálidos recuerdos y húmedos versos solían acompañarme,
hoy soy disidente del pasado,
un extraño que huye de la servidumbre,
la fatalidad del destino,
de las horas muertas,
de las ondas y las corrientes del pensamiento.
Bajo a verte haber si asi olvido que tengo que subir de nuevo.
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